¿Qué es la IBD en gatos? Signos, diagnóstico y tratamiento
Por Dalia · Última revisión: 29 sept 2026

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Su Majestad ha vuelto a vomitar. En la alfombra, por supuesto. Todo el mundo se encoge de hombros: los gatos vomitan de vez en cuando, sin más. Pero no, vomitar con frecuencia no es normal.
Una posible causa es la IBD: la enfermedad inflamatoria intestinal. La mucosa del estómago o del intestino permanece inflamada durante mucho tiempo, así que la comida no se digiere bien.
¿Las señales? Vómitos que se repiten. Diarrea o heces blandas. Pérdida de peso, aunque siga comiendo. Poco apetito o, de repente, un hambre voraz. Y, aunque sorprenda, bolas de pelo frecuentes. Si aparecen más de una vez al mes, aproximadamente, conviene ir al veterinario.
No hay una única prueba. Tu veterinario primero descartará otras causas, como parásitos, problemas de tiroides, enfermedades renales o hepáticas e intolerancias alimentarias. Después suelen venir los análisis de sangre, una ecografía y, a veces, una pequeña biopsia del intestino. Esa es la única forma de confirmarlo y permite distinguir la IBD de un tipo de linfoma que puede parecerse mucho.
¿La buena noticia? La IBD normalmente no se cura, pero se puede controlar bien. El tratamiento suele empezar con una dieta especial, a veces acompañada de medicación antiinflamatoria, e inyecciones de vitamina B12.
Muchos gatos con IBD viven muchos años y son felices. A Su Majestad su nueva dieta le parece un aburrimiento. La alfombra está encantada.
Muchas personas que conviven con gatos creen que vomitar es algo que viene de serie. Es habitual, sí, pero vomitar a menudo no es normal, y merece la pena averiguar por qué ocurre. Una de las posibles causas es la enfermedad inflamatoria intestinal, o IBD. Mira el vídeo breve de arriba y sigue leyendo.
¿Qué es la IBD?
La enfermedad inflamatoria intestinal es una afección crónica en la que las células inflamatorias infiltran la mucosa del estómago y/o de los intestinos. El intestino inflamado no puede digerir bien los alimentos ni absorber los nutrientes, lo que provoca vómitos, diarrea y pérdida de peso. La causa exacta no se conoce del todo; probablemente intervenga una reacción del sistema inmunitario a elementos como las proteínas de los alimentos o las bacterias intestinales.
La IBD no es lo mismo que el síndrome del intestino irritable (SII) en las personas, y no es contagiosa.
Signos de IBD
Los signos suelen aparecer y desaparecer, y dependen de qué parte del aparato digestivo esté afectada:
- vómitos que se repiten (estómago o parte superior del intestino)
- diarrea o heces blandas, a veces con moco o sangre (parte inferior del intestino)
- pérdida de peso, a veces aunque el gato siga comiendo
- cambios de apetito: comer menos o tener más hambre de lo habitual
- bolas de pelo frecuentes: vomitar bolas de pelo más de una vez al mes, aproximadamente, no es normal y puede indicar problemas intestinales
- apatía, o un pelaje apagado y descuidado
Si tu gato tiene vómitos o diarrea que duran más de un par de semanas, o que se repiten, acude a tu veterinario. Si hay sangre, vomita varias veces en un día, está débil o deja de comer, no esperes tanto.
Cómo se diagnostica la IBD
No hay una única prueba para diagnosticar la IBD. Lo primero que hará tu veterinario será descartar otras causas de signos similares, como:
- parásitos intestinales
- una tiroides demasiado activa (hipertiroidismo)
- enfermedad renal o hepática, pancreatitis o diabetes
- intolerancia o alergia alimentaria
- infecciones
Para ello suelen hacerse análisis de sangre (incluidos los niveles de vitamina B12, que a menudo son bajos cuando hay una enfermedad intestinal), análisis de heces y una ecografía abdominal. Después suele hacerse una prueba dietética (más abajo te contamos en qué consiste).
La única forma de confirmar la IBD es mediante una biopsia: pequeñas muestras de la mucosa intestinal que se obtienen con un endoscopio o durante una cirugía. La biopsia también permite distinguir la IBD del linfoma intestinal, un tipo de cáncer que puede causar los mismos signos y tener un aspecto muy similar en las pruebas de imagen. A veces, según el gato, el veterinario inicia el tratamiento basándose en las otras pruebas y se plantea una biopsia si no responde.
Tratamiento
La IBD no suele tener cura, pero se puede controlar bien, y muchos gatos viven muchos años felices. El tratamiento se adapta a cada gato y suele incluir:
- Una dieta especial. Muchos gatos mejoran con una dieta de proteína hidrolizada o de proteína nueva (una que el gato no haya comido antes). La prueba dietética debe ser estricta: ningún otro alimento ni premio durante varias semanas, o los resultados no serán claros. A algunos gatos les basta con la dieta.
- Medicación antiinflamatoria o inmunomoduladora, normalmente un corticoide como la prednisolona, cuya dosis se reduce poco a poco hasta alcanzar la mínima eficaz.
- Suplementos de vitamina B12 (cobalamina), normalmente mediante inyecciones, porque los gatos con enfermedad intestinal a menudo no pueden absorberla bien.
- Otras medidas de apoyo según las necesidades, como medicación contra las náuseas y los vómitos, fibra o probióticos, siguiendo las indicaciones de tu veterinario.
Puede haber recaídas, así que mantén las revisiones periódicas, vigila el peso y avisa a tu veterinario si los signos reaparecen.
Convivir con un gato con IBD
- Sigue al pie de la letra la dieta que te recomiende tu veterinario, también en lo que respecta a los premios.
- Lleva un diario sencillo: vómitos, heces, apetito y peso. Ayudará a tu veterinario a ajustar el tratamiento.
- Pesa a tu gato con regularidad. La pérdida de peso suele ser la primera señal de que hay que ajustar algo.
- Mantén el estrés a raya: la rutina ayuda a muchos gatos sensibles.
A Su Majestad su nueva dieta le parece un aburrimiento. La alfombra está encantada.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que los gatos vomiten a menudo?
No. Puede haber algún vómito ocasional, pero si los vómitos se repiten o tu gato vomita bolas de pelo más de una vez al mes, aproximadamente, debe valorarlo un veterinario.
¿Cómo se diagnostica la IBD en gatos?
Descartando otras causas (parásitos, problemas de tiroides, enfermedad renal o hepática, intolerancia alimentaria) mediante análisis de sangre, análisis de heces y ecografía. La biopsia intestinal es la única forma de confirmar la IBD y descartar un linfoma intestinal.
¿La IBD en gatos tiene cura?
Normalmente no, pero se puede controlar bien con dieta, medicación y vitamina B12, y muchos gatos viven muchos años felices. Puede haber recaídas, por eso son importantes las revisiones periódicas.
¿Qué dieta es mejor para un gato con IBD?
A menudo se recomienda una dieta de prescripción veterinaria con proteína hidrolizada o una proteína nueva para el gato, que debe seguirse de forma estricta, sin otros alimentos ni premios durante la prueba. Tu veterinario te recomendará la más adecuada.
¿Por qué mi gato con IBD necesita inyecciones de B12?
Los gatos con inflamación intestinal a menudo no pueden absorber la vitamina B12 de los alimentos. Un nivel bajo de B12 puede empeorar el apetito y los signos intestinales, así que los veterinarios suelen administrarla mediante inyecciones.
Fuentes
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