Por qué no deberías saltarte el cepillado de tu gato
Por Dalia · Última revisión: 29 sept 2026

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Su Majestad se pasa horas cada día acicalándose. Entonces, ¿para qué demonios vas a cepillarlo?
Porque con cada lametón se traga pelo suelto. Y lo que entra… acaba saliendo por donde entró. Normalmente, en tu alfombra favorita. A las tres de la mañana.
El cepillado retira ese pelo antes de que se lo trague. Menos bolas de pelo.
También evita los nudos: esos tan apretados que tiran de la piel y pueden hacer mucho daño. Los gatos de pelo largo son los que más riesgo tienen.
Algunos gatos necesitan aún más tu ayuda. Los gatos mayores, los que tienen sobrepeso y los que tienen las articulaciones rígidas a menudo no llegan a todas partes.
Y el cepillado es una revisión de salud gratis. Podrás detectar a tiempo bultos, pulgas, costras o zonas doloridas.
¿Con qué frecuencia? Gatos de pelo largo: todos los días. Gatos de pelo corto: más o menos una vez a la semana.
Que sea breve y agradable. Cepilla en el sentido del pelo, empieza por donde a tu gato le encanta que lo acaricien y para antes de que se harte. Los premios ayudan. Mucho.
¿Has encontrado un nudo? Nunca lo cortes con tijeras. La piel de los gatos es fina y es fácil cortarla sin querer. Pide ayuda a tu veterinario o a un profesional de peluquería felina.
Y si tu gato sigue expulsando bolas de pelo a menudo, o tose sin expulsar nada, acude a tu veterinario.
Su Majestad ya luce un pelo brillante, esponjoso y sin bolas de pelo. La alfombra está a salvo. De momento.
Su Majestad se pasa horas al día acicalándose y quiere dejarte claro que está perfecto. Entonces, ¿para qué vas a coger un cepillo? Porque una pequeña ayuda por tu parte evita bolas de pelo, nudos dolorosos y problemas de salud que pasan desapercibidos. Mira el vídeo de arriba y sigue leyendo para conocer los detalles.
Cinco buenas razones para cepillar a tu gato
1. Menos bolas de pelo
Cada vez que tu gato se acicala, su lengua áspera recoge pelo suelto, y acaba tragándose la mayor parte. Una parte sale con las heces y otra vuelve por donde entró en forma de bola de pelo (normalmente sobre tu alfombra favorita, normalmente a las 3 de la madrugada). El cepillado retira ese pelo suelto antes de que se lo trague. Donde más se nota es en época de muda.
2. Sin nudos dolorosos
Los nudos apelmazados son enredos muy prietos de pelo muerto y pelo que aún está sujeto a la piel. Tiran de ella cada vez que tu gato se mueve, pueden hacer mucho daño y debajo pueden aparecer problemas cutáneos. Se forman con más facilidad en gatos de pelo largo, sobre todo detrás de las orejas, en las axilas, en la barriga y en la parte posterior de las patas.
3. Algunos gatos no pueden solos
A los gatos mayores, con sobrepeso o con articulaciones rígidas o doloridas a menudo les cuesta llegar al lomo, las caderas o la cola. Son los que más necesitan tu ayuda. Si el pelo de tu gato de repente está graso, descuidado o lleno de nudos, puede que tenga dolor o no se encuentre bien, así que coméntaselo a tu veterinario.
4. Una revisión de salud gratis
Cepillarlo con regularidad es la forma más sencilla de detectar cambios a tiempo: bultos, pulgas o sus excrementos, costras, zonas doloridas, caspa o partes del cuerpo que tu gato no quiere que le toques.
5. Menos pelo por todas partes y más complicidad
Con el cepillado queda menos pelo en el sofá y en la ropa, y, para algunas personas con alergia leve a los gatos, puede reducir los alérgenos que flotan por casa. Además, muchos gatos acaban disfrutándolo como un ratito tranquilo a solas contigo.
¿Cada cuánto hay que cepillarlo?
- Gatos de pelo largo: todos los días o, como mínimo, un día sí y otro no.
- Gatos de pelo corto: más o menos una vez por semana; más durante la muda.
- Gatos mayores, con sobrepeso o con artritis: más a menudo, con suavidad y prestando especial atención a las zonas a las que no llegan.
Utensilios
- Pelo corto: un cepillo suave o una manopla de goma para el cepillado.
- Pelo largo: un peine de púas anchas para los enredos y, después, una carda o un cepillo suave.
Uses lo que uses, la sensación debe ser agradable. Pruébalo primero en tu propio brazo: si te araña a ti, también arañará a tu gato.
Cómo cepillarlo sin acabar en pelea
- Elige un momento tranquilo, por ejemplo, después de comer o de jugar, cuando tu gato esté relajado.
- Empieza por donde le encanta que le toquen: las mejillas, la barbilla y el lomo. Deja la barriga y las patas para más adelante (o para nunca, en el caso de algunos gatos).
- Cepilla a favor del pelo, con pasadas suaves.
- Haz sesiones cortas. Dos o tres minutos bastan de sobra al principio. Ve alargándolas poco a poco.
- Para antes de que tu gato se harte. Los coletazos, las sacudidas de la piel, las orejas hacia atrás, los gruñidos o los intentos de irse significan «por hoy, ya está bien».
- Dale una recompensa. Premios, palabras cariñosas, juego. Los premios ayudan. Mucho.
¿Has encontrado un nudo? Nada de tijeras
Nunca cortes un nudo con tijeras. La piel de los gatos es muy fina y los nudos apelmazados quedan pegados a ella, así que es facilísimo hacerles un corte sin verla siquiera.
- A veces, un enredo pequeño se puede deshacer con suavidad con los dedos o con un peine de púas anchas, sujetando el pelo por la base para no tirar de la piel.
- Para los nudos grandes o muy prietos, pide ayuda a tu veterinario o a un profesional de la peluquería felina. Usan máquina cortapelos, no tijeras. A algunos gatos de pelo largo que tienen nudos a menudo les va mejor con un recorte, como el «corte de león».
Cuándo acudir al veterinario
- Tu gato vomita bolas de pelo a menudo, aunque lo cepilles con regularidad.
- Tu gato tose o tiene arcadas, pero no expulsa nada. Puede ser un signo de asma, no de bolas de pelo (consulta nuestra guía sobre el asma en gatos).
- El pelaje cambia de repente: está graso, apagado, con calvas, muy descuidado o lleno de nudos.
- Encuentras bultos, llagas, pulgas o zonas de piel que le pican.
Gatos tan esponjosos como nuestro Ivan (ya felizmente adoptado) son la prueba viviente de que unos minutos de cepillado mantienen contentos tanto al gato como a la alfombra.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debo cepillar a mi gato?
Los gatos de pelo largo necesitan un cepillado diario (o, como mínimo, un día sí y otro no). Los de pelo corto suelen necesitarlo más o menos una vez por semana, algo más durante la muda. Los gatos mayores, con sobrepeso o con artritis necesitan más ayuda.
¿El cepillado reduce de verdad las bolas de pelo?
Sí. El cepillado retira el pelo suelto antes de que tu gato se lo trague al acicalarse. Si sigue teniendo bolas de pelo con frecuencia aunque lo cepilles con regularidad, habla con tu veterinario.
¿Puedo cortar un nudo con tijeras?
No. La piel de los gatos es fina y los nudos apelmazados quedan pegados a ella, así que es muy fácil cortarla. Deshaz los enredos pequeños con suavidad o pide a un veterinario o a un profesional de la peluquería felina que retire los nudos con máquina cortapelos.
Mi gato odia que lo cepillen. ¿Qué puedo hacer?
Haz sesiones muy cortas, empieza por donde le gusta que lo acaricien, usa un cepillo suave o una manopla de goma y recompénsalo con premios. Para en cuanto dé las primeras señales de molestia y vuelve a intentarlo otro día.
¿Por qué ha dejado de acicalarse mi gato?
Un pelaje graso, descuidado o lleno de nudos puede ser un signo de dolor (por ejemplo, por artritis), aumento de peso, problemas dentales o enfermedad. Pide cita con tu veterinario para una revisión.
Fuentes
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