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Cómo presentar un gato nuevo al rey de la casa

Por Dalia · Última revisión: 29 sept 2026

Mikka y Noemi, dos gatas rescatadas, jugando juntas tras una presentación gradual
Un gato nuevo y el que ya vive contigo pueden compartir casa, pero solo si les dejas conocerse poco a poco
El rey de la casa

Vídeo en inglés — transcripción completa más abajo

Lee la historia

En cada casa hay un rey. Su Majestad es el dueño del sofá, del alféizar donde da el sol y, técnicamente, también de ti. Hasta que un día suena el timbre. Y llega una caja de cartón… con orejas.

¿Abrir esa caja en el salón del trono? Toda una osadía. Y un desastre. Rebobinemos y hagámoslo bien.

Paso uno: una habitación propia. El recién llegado tendrá una habitación con comida, agua, un arenero y un escondite. Muy exclusiva. Prohibida la entrada a la realeza.

Paso dos: primero el olfato, luego la vista. Intercambia una manta entre los dos. Su Majestad la inspeccionará como un agente de aduanas.

Paso tres: cena a ambos lados de la puerta. Un cuenco a cada lado, cada día un poquito más cerca. Nada une tanto como comer junto a alguien a quien no puedes ver.

Paso cuatro: encuentros de unos segundos. Una puerta entreabierta o una barrera de seguridad para bebés. Unos segundos y, después, premios. Que siempre se queden con ganas de más.

Paso cinco: suficiente para todos. Más areneros, cuencos y sitios altos. Nadie debería tener que pelearse por el trono.

¿Bufidos? No es un fracaso: te están diciendo cómo se sienten. Solo tienes que volver al paso anterior. Esto lleva días, a veces semanas. Y entonces, una mañana, el rey comparte el sofá… y finge que la idea ha sido suya. Que vivan los reyes.

En cada casa hay un rey (o una reina). Suyos son el sofá, el alféizar soleado y, técnicamente, tú. Así que, cuando llega un gato nuevo, el que ya vive contigo no ve a un amigo. Ve a un desconocido en su reino.

La buena noticia: muchos gatos aprenden a compartir casa y algunos se vuelven inseparables. El secreto es aburrido, pero funciona: ve despacio y deja que los gatos marquen el ritmo. Mira el vídeo de arriba para ver la versión de dos minutos y sigue leyendo para conocer los detalles.

Por qué ir despacio es, en realidad, el camino más rápido

Los gatos son animales solitarios por naturaleza. Meter a dos en la misma habitación y cruzar los dedos es la forma más habitual de que las presentaciones salgan mal. Un mal primer encuentro puede dejar una tensión que dure meses. Una presentación lenta, paso a paso, les da a ambos las mejores posibilidades de aceptarse.

¿Cuánto se tarda? Depende por completo de los gatos. Algunos se adaptan en unos días, la mayoría necesita unas semanas y otros necesitan más tiempo. No hay premio por terminar antes.

Antes de que llegue el nuevo gato

La salud, lo primero. En Mumcat, cada gato nuevo pasa por un periodo de cuarentena y una revisión veterinaria antes de conocer a los demás: pruebas de FIV y FeLV, desparasitación y vacunas. Pregunta a tu veterinario qué necesita tu nuevo gato antes de empezar las presentaciones.

Prepara una habitación solo para él. Elige una que el gato de casa no use mucho y pon en ella:

  • comida y agua
  • camas cómodas
  • escondites (una caja de cartón cuenta, y les encanta)
  • un arenero
  • juguetes y un rascador

Usa cosas nuevas o las del recién llegado, no las del gato que ya vive contigo. El nuevo olería a otro gato por todas partes y el de casa perdería un arenero o su cama favorita: mal comienzo para los dos. Hay quien también encuentra útiles los difusores enchufables de feromonas felinas en esta fase.

Paso 1: Una habitación propia

Deja que el recién llegado se adapte primero a su habitación. Mantén la puerta cerrada y visítalo a menudo, con calma y sin forzar el contacto.

Tu nuevo gato se está adaptando cuando:

  • te saluda al entrar (se frota contra ti, hace trinos, ronronea)
  • descansa tumbado de lado o se da la vuelta y enseña la barriga
  • juega con sus juguetes
  • frota la cara contra los muebles y las esquinas
  • come, bebe, usa el arenero y se acicala con normalidad

Esto suele llevar desde varios días hasta una o dos semanas. Si está claramente frustrado (araña la puerta, va de un lado a otro, maúlla durante largos ratos), dale un poco más de espacio si puedes o pasa antes a los siguientes pasos.

Paso 2: Primero el olfato, luego la vista

Los gatos reconocen a su grupo por el olor, así que el objetivo es crear un olor compartido antes de que lleguen a verse.

  • Intercambia una manta. Pon una manta en la que haya dormido el recién llegado en la zona del gato de casa, y viceversa. Asegúrate de que a cada uno le sigan quedando suficientes camas propias.
  • Observa la reacción. Que la olfateen y luego le hagan caso omiso es una señal estupenda. Si evitan la manta o le bufan, toca ir mucho más despacio.
  • Intercambia los espacios. Cuando ambos estén tranquilos con el olor, deja que el recién llegado explore el resto de la casa un rato (mientras el gato de casa está brevemente en otra habitación) y que el gato de casa explore la habitación del nuevo.

Paso 3: ¿Comer cerca de la puerta o no?

Aquí las recomendaciones difieren, así que vamos a contártelo tal cual.

Muchas protectoras dan de comer a los dos gatos a ambos lados de la puerta cerrada y acercan un poco los cuencos cada día, para que el olor del otro gato se asocie con algo bueno. Es lo que ves en nuestro vídeo.

La recomendación actual de International Cat Care es la contraria: no usar comida ni juegos para distraer o premiar a los gatos durante las presentaciones, porque por naturaleza prefieren comer solos y hacerlo cerca de un desconocido puede estresarlos.

Nuestro criterio: la hora de comer siempre debe ser tranquila. Si pruebas el método de la puerta, mantén los cuencos lo bastante separados para que ambos coman con normalidad y acércalos solo si siguen tranquilos. Si alguno come menos, engulle o se queda mirando fijamente la puerta, aleja los cuencos y dales de comer por separado. Ningún gato debería tener que elegir entre cenar y sentirse a salvo.

Paso 4: Vistazos breves

Cuando ambos estén tranquilos con el olor del otro, deja que se vean a través de una barrera:

  • una puerta entreabierta (con un tope para que no pueda abrirse de golpe)
  • una barrera de seguridad infantil o para escaleras
  • una separación de malla

Los gatos relajados se miran un momento y siguen a lo suyo. Las miradas fijas, el cuerpo tenso, las orejas aplastadas o que giran, los gruñidos y los bufidos indican que es hora de parar. Llama al gato con calma para que se aleje y vaya a otra habitación. Nunca castigues a un gato por bufar: solo conseguirás que tenga más miedo.

Haz sesiones cortas, de unos pocos minutos como máximo al principio, y termina siempre en un momento de calma. Si ya tienes más de un gato en casa, preséntalos de uno en uno.

Paso 5: Juntos y con suficiente para todos

Cuando ambos estén cómodos al verse, abre la barrera mientras estén ocupados en otra cosa. No lleves a uno en brazos hasta el otro ni los obligues a interactuar. El objetivo es, sencillamente, que puedan estar en la misma habitación sin estrés.

Empieza con ratos juntos bajo supervisión y después deja breves periodos de libertad, manteniendo al recién llegado en su habitación entre medias. Aumenta el tiempo poco a poco.

Después, asegúrate de que nadie tenga que pelear por el trono. Cada gato debe tener sus propios:

  • cuencos de comida y agua
  • camas y lugares de descanso
  • areneros
  • lugares para rascar

Una regla habitual es uno de cada por gato, más uno extra, repartidos por la casa para que ningún gato pueda bloquearle el acceso a otro. Las baldas, los árboles para gatos y los lugares elevados ayudan mucho, porque los gatos se sienten más seguros cuando pueden observar desde arriba.

¿Bufidos? Vuelve al paso anterior

Un bufido no es un fracaso. Es información. Si una sesión sale mal, vuelve al último paso que fue bien y quédate ahí más tiempo. Retroceder forma parte del método, no es una señal de que no esté funcionando.

Cuando no funciona, y no pasa nada

Hay gatos que, sencillamente, no quieren compartir casa con otro gato, por mucho cuidado que pongas en las presentaciones. No es culpa tuya ni suya.

Lo aprendimos con Penny. Apareció en nuestro pueblo en 2023 con un ojo herido y con las personas era un auténtico amor: ni se escondía ni bufaba, solo quería mimos. Pero, por mucha paciencia que pusimos, la convivencia con otros gatos nunca funcionó para ella. Hoy está en una casa de acogida en Barcelona con varios humanos y ningún otro gato, justo lo que necesita. Algunos gatos son más felices cuando no tienen que compartir la corona.

Si te está costando o las cosas se tuercen después de un buen comienzo, habla con tu veterinario. Puede comprobar si detrás de la tensión hay dolor o alguna enfermedad y quizá te recomiende a un profesional cualificado en comportamiento felino.

Una historia de Mumcat que sí salió bien: Mikka y Noemi

A Mikka la vimos por primera vez en la calle a finales de octubre, y hicieron falta cuatro meses de paciencia para que por fin saliera de su zona de confort. Una vez con nosotros, pasó la cuarentena, dio negativo en FIV y FeLV y fue esterilizada antes de conocer a los demás. Hoy su amiga favorita es Noemi. Deben de tener una edad parecida y son uña y carne; a veces están como cabras, las dos.

Ir despacio funcionó. Suele funcionar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en presentar a un gato nuevo?

Depende de los gatos. Adaptarse a su propia habitación, a solas, suele llevar desde varios días hasta una o dos semanas, y el proceso completo de presentación suele durar unas semanas. Algunos gatos necesitan más tiempo. Sigue siempre el ritmo del gato más nervioso.

¿Es normal que mi gato le bufe al nuevo?

Sí. Los bufidos son la forma que tienen los gatos de decir que necesitan más distancia. Termina la sesión con calma y vuelve al último paso que fue bien. Si los bufidos se convierten en peleas repetidas, pide ayuda a tu veterinario.

¿Debo dejar que mis gatos lo arreglen a peleas?

No. Las peleas pueden dañar la relación durante mucho tiempo. Separa a los gatos con calma (sin usar las manos) y ve más despacio con las presentaciones.

¿Cuántos areneros necesitan dos gatos?

Una regla habitual es uno por gato más uno extra, colocados en distintas partes de la casa para que ninguno pueda bloquearle el acceso al otro. Lo mismo vale para los cuencos, las camas y los lugares para rascar.

¿Mis gatos se harán amigos?

Muchos sí, algunos simplemente aprenden a tolerarse y unos pocos son más felices siendo el único gato de la casa. Una presentación lenta les da las mejores posibilidades, pero no puede cambiar a un gato que no quiere compañía.

Fuentes

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