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MUMCAT.org
Se queda con nosotros

Nera

Hembra · Mayor (edad aproximada: 15 años) · Tricolor

lo que más le gusta: Soy mimosa y me gusta que me hagan caso. Muy tranquila… y un poco loquita a ratos.

Lista de comprobaciones de salud

  • Con microchip — todavía no
  • Vacunado — todavía no
  • Esterilizado / castrado
  • Desparasitado
  • Con pruebas y revisión veterinaria

la historia de Nera

Mis últimas crías y yo aparecimos en la puerta de la humana allá por 2015. Desde entonces vivo la mar de bien con esta señora y muchos otros gatos como yo. Ahora no me entusiasma estar con otros gatos. Prefiero la compañía de la señora que reparte mimos y chuches. Y sí, ese es mi orden de preferencia. Soy una abuelita, aunque no saben muy bien cuántos años tengo.

El año pasado me hicieron un tratamiento en la nariz. Se llama electroquimioterapia. El carcinoma se descontroló en cuestión de meses, pero ahora estoy bien y no tengo dolor. Me dejan salir a una terraza, pero bajo vigilancia, porque está claro que mi cuerpo puede volver a hacer de las suyas. Por lo demás, sigo siendo muy activa: ser toda una señora mayor no me impide tener mis momentos de locura.

La verdad es que no estoy buscando un hogar. Aquí tienen claro que pasaré el resto de mi vida con toda la tranquilidad posible. Lo que sí puedes hacer es ayudar con una donación o enviándonos unas chuches o juguetes. ¡Cualquiera de esas cosas me vendrá de maravilla y te lo agradeceré con ronroneos! ¡Seguro que ella te manda un vídeo como prueba!

ante la cámara

Ver a Nera

Nera y sus bebés se pasaron por mi casa
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Nera y sus bebés se pasaron por mi casa

Un día en Mumcat

Vídeo en inglés — transcripción completa más abajo

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Un día en Mumcat. Treinta gatos. Una humana. Empezamos a las 8 de la mañana.

Cada mañana empieza con una vuelta por la casa, unos buenos días con una vocecilla de lo más ridícula y un repaso rápido de todo lo que ha acabado por los suelos durante la noche.

El desayuno se sirve por turnos. Un inhalador para Malu. Colirio para Bagheera. La medicación del tiroides para Nera, escondida en una ración generosa de Churu. Algunos gatos comen juntos. Otros no comparten mesa con nadie. Jamás. Y Evita, por supuesto, ya ha venido a pedir.

Después: los platos, las camas, el arenero grande y un ratito de ronroneos. Mientras los gatos duermen la siesta, ella busca ofertas por internet para comprar en grandes cantidades. Treinta gatos gastan mucha arena.

Las tardes son para el veterinario, normalmente dos veces por semana, con dos gatos en cada visita. O para la compra: arena, pienso, latas y dietas especiales. O para la colada: edredones, cojines, mantas… todo recién lavado para los rincones de la siesta.

A las siete, llena la bolsa y sale hacia la colonia callejera. Algunos gatos se sientan con ella. A otros hay que llamarlos. Toca llenar los platos en dos o tres sitios.

Después, vuelta a casa para la última comida del día. Siempre la reciben con muchísimo agradecimiento. Se nota en los bufidos.

A la una de la madrugada: las últimas pastillas para Nera, las últimas gotas para Bagheera y una última comprobación de que queda algo de pienso en todos los platos. Entonces, por fin, alguien más puede irse a dormir.

Así ha sido un día de verdad en Mumcat. Mañana, a ella le toca empezar de nuevo.