
¡Hola, soy Marco! Soy un gato sensible, ¡pero también curioso! 


Marco
Macho · Mayor (edad aproximada: 9 años) · Atigrado
lo que más le gusta: Me encanta ir de paseo y, ¿por qué no?, cazar.
- ha envejecido con elegancia
- es un alma solitaria y no comparte
- necesita una familia tranquila
- necesita acceso al exterior
Lista de comprobaciones de salud
- Con microchip
- Vacunado — todavía no
- Esterilizado / castrado
- Desparasitado
- Con pruebas y revisión veterinaria
la historia de Marco
Marco es un gato algo sensible. Le gusta vivir al aire libre, aunque quizá podría adaptarse a un pequeño espacio exterior protegido en una casa donde fuera el único gato. Ahora ya es un gato sénior. Tuvo problemas renales en 2018, cuando intenté que conviviera con los demás sin que tuviera un rincón donde relajarse, a salvo de los gatos más peleones.
Así que, cuando se recuperó y volvió a comportarse como un cazador sano al 100%, tuve que dejarle vivir a su manera.
Desde entonces no ha vuelto a tener problemas renales. Es todo un gourmet. Mi papel con él consiste en darle comida con suficiente humedad y, por supuesto, la cantidad adecuada de proteínas para que su dieta sea equilibrada.
Es un gato mimoso. Ronronea y se deja coger en brazos. Busca mucho cariño y creo que necesita encontrar a alguien pronto. Espero que ese alguien tenga buen corazón y sepa comprender a este grandullón sensible.
ante la cámara
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Las tres de la madrugada. Su Majestad está dando un concierto. Otra vez. A pleno pulmón. De los largos. Y poniendo mucho, mucho sentimiento.
Los maullidos nocturnos de un gato mayor no siempre son puro teatro. Una causa frecuente es una tiroides demasiado activa: el hipertiroidismo.
Es el problema hormonal más frecuente en gatos mayores. Lo tiene alrededor de uno de cada diez gatos de más de diez años.
Un pequeño nódulo en la glándula tiroides, normalmente benigno, produce demasiada hormona y todo el cuerpo se pone a mil.
Así que fíjate en estas señales: come más que nunca, pero pierde peso. Bebe y hace pis más a menudo. Está inquieto, incluso hiperactivo. Vomita. Tiene el pelo descuidado. Y sí… maúlla a voz en grito. Sobre todo por la noche.
Sin tratamiento, sobrecarga el corazón, eleva la presión arterial e incluso puede dañar los ojos.
¿La buena noticia? Un simple análisis de sangre puede detectarlo. Y hay cuatro formas de tratarlo: pastillas a diario o un gel para la oreja. Una dieta especial. Cirugía. O una única inyección de yodo radiactivo, que cura a la mayoría de los gatos.
Tu veterinario también revisará los riñones, porque tratar la tiroides puede destapar un problema renal que había pasado desapercibido.
Con tratamiento, la mayoría de los gatos vuelven a ser los de siempre. Su Majestad ha ganado peso, duerme toda la noche… y ha cancelado su gira mundial.
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Su Majestad antes reinaba desde lo alto del armario. Últimamente, se limita a… mirarlo.
Todo el mundo dice: se está haciendo mayor, nada más. Pero bajar el ritmo no es solo cosa de la edad. Puede ser artritis. Y la artritis duele.
Es muy, muy frecuente. Los estudios sugieren que la mayoría de los gatos de más de doce años tienen algún grado de artritis. Aun así, muchos nunca reciben un diagnóstico, porque los gatos son expertos en ocultar el dolor.
Así que fíjate en los pequeños cambios: ya no salta para subirse a los sitios, o salta a menos altura. Se lo piensa antes de usar las escaleras. Hace sus necesidades cerca del arenero, pero fuera. Tiene el lomo desaliñado, sin acicalar. Duerme más y juega menos. Se pone gruñón cuando lo tocas.
Si notas alguna de estas señales, acude a tu veterinario. Hoy hay opciones que de verdad ayudan: analgésicos específicos para gatos e incluso una inyección mensual.
Pero nunca le des analgésicos para humanos. Para los gatos pueden ser mortales.
En casa, pónselo fácil. Coloca escalones o una rampa para que llegue a sus sitios favoritos. Usa un arenero con un lateral bajo. Deja comida, agua y un arenero en cada planta. Ofrécele camas cálidas y blanditas, y ratitos de juego suave, cortos y frecuentes.
Mantener un peso saludable también ayuda a las articulaciones.
Su Majestad vuelve a reinar desde el armario. Con una escalerita. Instalada por su personal.