3 de mayo de 2023 · 1 min de lectura
Los guapos y peludos también necesitan un rescate

Primer encuentro con Ivan
Así fue mi primer encuentro con Ivan. Era cariñoso y sociable, así que no me lo pensé mucho más. Fui a buscar un transportín y me lo llevé a casa para empezar la cuarentena y dar todos los pasos necesarios para que estuviera listo para la adopción. Y lo adoptaron antes de que acabara abril.
Su mala suerte se convirtió en buena, con una ayudita de lo guapo que era.
Los humanos somos así: nos atrae la belleza. Pero los gatos guapos, peludos y sanos también merecen un hogar. Sobre todo cuando son tan sociables. ¡Y aquí lo de sociable es importante!
Al principio, las visitas al veterinario le inquietaban un poco, pero acabó acostumbrándose. En las últimas, incluso cuando le tocaba vacuna, parecía que ya las había asumido como parte de su nueva normalidad.
Después de la cuarentena pensé que podría andar a sus anchas con los demás, pero me encontré con que los gatos blancos y negros no le caían demasiado bien. O sea, Pandy. Y que perseguir a Mikka le parecía divertidísimo.
Así que pasó más tiempo conmigo y menos con los gatos. Aun así, se notaba que era un gato al que le gustaba la compañía de otros gatos.
Eso sí, me preocupaba un poco que no se llevara bien con su futuro hermano.
Por entonces había contactado con otra asociación de titularidad pública y les había pedido que publicaran a Ivan. Solo tardaron 10 minutos en responderme que ya tenía una reserva.
¡Y poco más! Le encantaba, pero muchísimo, jugar como un loco con cuerdas y plumas, y a eso nos dedicamos durante los días que le quedaban en Mumcatorg.
El 21 de abril viajó a su hogar definitivo. Poco después recibí un vídeo precioso de su hermano adoptivo dándole besitos.
Y eso es todo. Dos gatos felices en su hogar para siempre.
