8 de mayo de 2022 · 2 min de lectura
Noa nos ha dejado

Nuestro querido Noa se ha ido por la forma seca de la peritonitis infecciosa felina (PIF). Nació en esta casa; su mamá era Bati. Siempre estuvo cuidado. Aun así, tanto él como sus hermanos siempre tuvieron algunos problemas en las vías respiratorias altas. En el verano de 2021 llevamos a Noa al veterinario para tratarle una neumonía.

Era más frágil que sus hermanas, pero nunca sospechamos que pudiera pasar algo así. Estamos muy tristes y sentimos mucha impotencia: aunque Noa nunca salió de casa, esta terrible enfermedad nos lo ha arrebatado demasiado pronto.
Esta forma de PIF es mortal y todavía no tiene cura, mientras que para la variante húmeda existe un medicamento experimental muy caro.
Lo que hemos aprendido sobre la variante de PIF que tenía es que puede deberse a una cepa del coronavirus felino que ha mutado.
El virus suele eliminarse a través de las heces, pero el proceso puede durar meses.
¿A qué edad afecta más la PIF?
La mayoría de los gatos que desarrollan PIF tienen entre 3 meses y 2 años.
La mayoría de los gatos expuestos al coronavirus desarrollan una respuesta inmunitaria adecuada. Por desgracia, el sistema inmunitario de Noa era más débil. Le practicaron la eutanasia porque su cuerpo se debilitaba cada día más. Sus riñones ya no cumplían su función y tomamos la decisión de ayudarle a irse.
La PIF seca se considera no efusiva. Apenas se acumula líquido en el abdomen, o no se acumula nada. Las primeras pruebas, realizadas en febrero, descartaron la forma húmeda o efusiva de la PIF.
Noa era un gato tranquilo, pero con carácter. No era de buscar pelea y se llevaba bien con la mayoría de los otros gatos. Eso sí, sabía hacerse respetar.
Ni siquiera su enfermedad supuso un problema para los demás. Ha seguido junto a los otros gatos durante los últimos meses, la última semana y los últimos días. Como si fuera a quedarse aquí para siempre.
Y ahora quizá te preguntes:
¿Hay vacuna contra la PIF?
Sí, hay una vacuna, pero su tasa de éxito es baja. El motivo es que todavía se sabe poco sobre la PIF. Hoy hemos leído un artículo que dice que aún no se recomienda vacunar a los gatos contra la PIF.
Aunque la infección solo acaba provocando esta enfermedad mortal en unos pocos gatos, todos vemos y oímos hablar de cada vez más casos.
Nuestro pequeño Noa no desarrolló la cepa que provoca la PIF húmeda contagiosa. Ha sido admirable hasta el final y le echamos muchísimo de menos.
Actualización (septiembre de 2026): Cuando escribimos esto, la PIF no tenía cura. Desde entonces se han desarrollado tratamientos antivirales que salvan a la mayoría de los gatos con PIF, primero en forma de inyecciones diarias y ahora en comprimidos. En muchos países los veterinarios pueden recetarlos legalmente, pero en España todavía no hay ninguna opción legal. Te lo contamos todo en nuestra guía: PIF en gatos: ya se puede tratar, pero no es legal en todas partes.