21 de octubre de 2026 · 3 min de lectura
Bagheera: 18 años, positiva en FIV y todavía cazando ratones (de juguete)

Dalia escribió esto sobre Bagheera, con quien comparte su vida desde hace casi dos décadas. Hemos corregido las erratas; las opiniones son suyas, de principio a fin.
Bagheera es el ejemplo perfecto de por qué no debería darte miedo adoptar un gato con FIV. En cuanto a esperanza de vida, basta con decir su edad para tener el argumento principal: tiene 18 años.
Pero bueno, si necesitas más, aquí va.
Cómo empezó todo
Bagheera no estuvo enferma desde el principio. Probablemente contrajo el FIV por culpa de un pretendiente bastante sinvergüenza. Nos hacemos una idea de quién fue. La mordió y se contagió. Tenía casi 5 años.
Después no pasó nada durante muchos años. Sí tuvo alergias, pero no las enfermedades típicas que cabría esperar con un sistema inmunitario debilitado. Resolvimos la alergia con un collar antipulgas y la vida siguió. Estuvo en contacto con muchos gatos a lo largo de casi dos décadas, así que expuesta estuvo, y de sobra. El FIV se lo detectaron en una revisión rutinaria.
La vida con FIV
Después de aquello, siguió saliendo a sus anchas. Nos fuimos de viaje una buena temporada, nos mudamos varias veces y en casa cada vez éramos más.
Un año se resfriaron todos: fiebre y estornudos por todas partes. Bagheera tardó un poquito más en recuperarse. En vez de tres días, pasó cinco días pachucha.
Hace un año le quitaron bastantes dientes. Su hemograma dio luz verde a la operación: su anemia de siempre, pero nada que impidiera operarla.
El susto con el ojo este verano

Este verano probablemente pilló un herpesvirus que andaba volando por ahí. Culpa suya no fue. Mía, por convertir esta casa en una clínica veterinaria.
Uno de sus ojos empezó a tener un aspecto raro. Tenía dos úlceras superficiales que, al principio, se pensó que se debían a productos de limpieza. La cosa empeoró antes de empezar a mejorar. Pero su sistema inmunitario, con FIV y todo, consiguió poner en marcha el proceso de curación adecuado en el ojo. Por eso, en un momento dado, parecía que tenía sangre dentro del ojo. En realidad era una buena señal: el ojo se estaba curando.

La vejez, no el FIV
Es mayor y tiene las enfermedades propias de la edad. Le ponen Solensia, una inyección para el dolor de la artritis, cada 4 a 6 semanas y, sinceramente, tiene más apetito que nunca. Un par de veces ha cazado con éxito un «ratón de juguete» muerto y me lo ha traído orgullosísima.
Así que insisto: ¿cuántas pruebas más hacen falta? ¿Es Bagheera una excepción? Pues no. Hay infinidad de historias de gatos que viven mucho más de lo que cualquiera esperaba. Como en las personas, algunas enfermedades no son de las peores. Por mi experiencia, mueren muchos más gatos por problemas renales y cardíacos que gatos con FIV porque su sistema inmunitario no consigue defenderse.
Ayuda a Bagheera a seguir cazando
Cada inyección de Solensia cuesta 85 €, y se la ponen cada 4 a 6 semanas. Si te apetece pagar una (o unas cuantas), puedes apadrinar a Bagheera en Patreon. Te lo devolverá en ratones de juguete.
¿Te estás planteando adoptar un gato positivo en FIV? Nuestra guía Gatos positivos en FIV: qué implica adoptarlos te explica lo que necesitas saber, y la de artritis en gatos repasa las señales a las que conviene prestar atención en gatos mayores. También puedes conocer a Bagheera.
Detrás de historias como esta hay gastos de comida, veterinarios y mucho tiempo.
Un apadrinamiento mensual en Patreon hace posible el próximo rescate. Y tú recibes las novedades entre bastidores.